sábado, 14 de abril de 2007

Extracto 1

Solo sonaban las ramas que con su cuerpo golpeaba y un par de grillos, que serían los únicos testigos de su atrevimiento. No mantenía nada en su mente, sino entablar una conversación con la doncella; o por lo menos escuchar su voz.

Corrió con cautela, pero sin perder la velocidad de fiera; y al llegar debajo de su balcón pensó que no pensaba nada, sintió que no sentía nada y amó la demencia que lo conducía a hacer todo lo que hacía. Subió a un árbol cual mono ágil que desea obtener comida, y fue cuando logro divisar la figura de la princesa en ropajes de dormir. Camino como si fuera viento sobre una de las ramas, la que más se acercaba al balcón.

La princesa mientras se acomodaba sus largos cabellos, lo miró sentado ahí; y le pareció que estaba muy tranquilo, que la observaba como si mirara un atardecer. Salió y sin más espera le preguntó
- ¿Qué hacés aquí? Te debería de dar miedo, te podrían prender como si fueras un arpón cualquiera.
- Ja ja – con sus ojos centradas en los de la señorita respondió- no me importa si me matan por escuchar…
Escuchar tu voz un segundo más.


Por Juan José Carazo

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