viernes, 20 de abril de 2007

Árbol que canta

Había un árbol grande
como un deseo sincero.
Era un cedro rústico
antiguo como el viento, hermoso,
amable como un viejo cuento.

Pero hubo un instante
en el que el árbol, mi soledad y mi destino
hicimos un pacto fatal y divino,
olvidar en el horizonte lejano y verde
el brillo de tu rostro, atento y alegre.

Pero, ¿qué crees?
Han sido vanos los intentos
de ignorar tu existencia celeste
pues el árbol del que te hablo
canta como brisa tu voz, música ligera,
cada vez que trato, y no puedo,
que trato de no tenerte.

Por Esteban Azofeifa

Es para vos, amiga

No hay comentarios: