sábado, 13 de enero de 2007

Pide perdón

Vives y resplandeces, eso lo sé,
mas no sé por qué tu amor es irreal
y destierra cada día mis historias.

Cada vez que vienes vas,
y empeoras mis razones
por las que escribo poesía,
¿sabes por qué?

Oh niña, mil razones gritaría de un por qué,
mas tus ojos, antesala de belleza,
me envuelven en una dantesca entereza
llena de un solemne ¡no te importé!

No te canses de ser
porque si mueres se me complicaría el olvido.
Pero no ceses de morir
porque enamoras a las que fueran, mis gaviotas.

Pide perdón, porque vives y resplandeces
y porque tu amor es irreal
y destierra cada día mis historias.

Por Esteban Azofeifa

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