sábado, 20 de enero de 2007

Sabes que sé

Fuiste un espléndido pez en tu vida anterior.
Barracuda, diría yo.
Cautivaste a los bizarros idealistas
cuando apenas iniciaba tu fervor.

Enseñaste la gracia edénica de tu fijeza.
Amor, diría yo.
A los que capturan sólo decadencias
y eternamente caen, sin ningún perdón.

Pero el día en que desististe
y abriste tus ojos al amanecer,
caíste en razón para necesitar
un beso específico que mi boca sabe llenar.

Callado prosigue tu camino, y el mío.
Pero las hojas caen para los dos, y el invierno,
y la muerte, las sábanas y el rocío.
No basta con un pensamiento, tu alma sabe que existo.

Puedes esperar, reír, consumirte en locura,
que cuando nuestras almas lo precisen
curaremos cada herida, sin rastro de ternura,
y beso a beso olvidaremos el cinismo que nos ha deshecho.

Por Esteban Azofeifa

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