Porque me tocas te toco
y continúan las sonrisas expectantes,
porque del alma melodía resplandece
y subimos adrede, cual traviesos amantes.
Entre tonos verdes y grises
y tras el blanco de los ángeles,
cuerdas y flautas recuerdan matices
que bramaron risueños, ¡ve y haz tu parte!
Respondiste obediente, cual halago misterioso,
y llegaste impune con tu mirada fatal,
donde no existía el romance,
y donde brotaba de casi cualquier parte
una lágrima, un pensamiento y un papel.
Y comenzamos el ritual que envidian las galaxias.
Me dijiste soy, y te respondí lo noto,
me dijiste verde y te respondí con mis ojos,
y mi cuerpo platicó con el tuyo
y afinaste mi alma con tu atardecer.
Porque me tocas te toco
y continúan las sonrisas expectantes,
porque del alma melodía resplandece
y subimos adrede, cual traviesos amantes.
Por Esteban Azofeifa
sábado, 13 de enero de 2007
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