Dos direcciones,
tres islas,
mil razones veo
para perderte de vista.
Tres franjas coloridas,
un serpenteo,
dos picaduras perdidas
y tus ojos me indican que muero.
¿Hasta cuándo dará media vuelta la vida?
Sobran ingratitudes por retribuir,
miradas calladas que indagar
y pedazos de corazón por encontrar.
Sigue la insensibilidad en su galope,
No basta un eterno conjuro o un agüizote,
para calmar el roce entre mi mente convaleciente
y mis pies de ánimo decadente.
Cuelgas un alma en tu puerta,
y te preguntas insatisfecha
si tu confusión es licencia experta,
de continuar con tu despecho percha por percha.
Pasiones incautas, amores sin color.
Por Esteban Azofeifa
sábado, 20 de enero de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario