sábado, 15 de diciembre de 2007

Cotidianidad

Por Esteban Azofeifa

Mengua la vida entera, sin prejuicios ni esquemas. Mengua tu susurro, tu brevedad y tu absurdo. Todo se torna agonía y delirio, mientras cuento los pétalos caer. "Quiero tocar tu rostro, tu tesoro, aunque haciéndolo acerque un puñal a mis entrañas". Quiero ceder y dejarme volar, quiero jugar con el éxtasis de tus cabellos. No quiero verte a través de mis dedos, ni tras mi ventana traslúcida. No quiero pensar más, es decir, te quiero sentir.

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