Ámame sonriente,
bella, atrevida;
ama cada beso de recuerdo
y cada destello de verde simpatía.
Quiéreme sensible,
amorosa y expresa;
háblame de castillos
y regálame tus ojos de princesa.
Ámame entonces
en tus sueños campestres,
pues silvestres son tus miradas eternas
y salvajes nuestros suspiros de belleza.
Por Esteban Azofeifa
lunes, 26 de marzo de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario