Deslucido grito silencioso.
Grito interior, solo yo escuché.
Es el amor llevado,
hasta la última consecuencia.
Es la pérdida de la razón,
odisea a la demencia.
Aberraciones afectivas,
de aquella que fingía.
- ¡Y yo solo te amé!
Es hoy mi triste lamento...
- ¡con amor sin medida!
Por Alvaro Jiménez
domingo, 18 de febrero de 2007
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